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¿Cómo empezó?

Érase una vez … un niño curioso e inteligente que se había creado en una zona rural de Bélgica. Cuando no estaba en el colegio, rastreaba con su pony los bosques de los alrededores, observaba la formación de nubes, cuidaba su pequeña huerta … todo muy relacionado con la naturaleza.

Como casi todas las grandes historias, la de Koi Hacienda también se debe a varias casualidades.

La primera casualidad fue, que este niño se convirtió en un hombre de negocios con su propio bufete de economistas, gestores y contables. Esta ocupación le llevó a buscar la naturaleza en su tiempo libre en el jardín de su casa. Hombre de números – aprovechó que la excavadora estaba en su jardín para hacer la piscina, y por qué no para hacer otro hueco para un estanque, ya que le fascinaban las plantas acuáticas.

La siguiente casualidad fue que – una vez introducidas las plantas  – al año siguiente vio unos pequeños peces nadando en el estanque. De dónde venían ? Probablemente de las plantas … Y después de algún tiempo, estos peces habían crecido y adquirido un bonito color. Verdaderamente le gustaban.

Y así llegó la siguiente casualidad: Quería comprar más peces y se fue a una tienda – donde vendían peces koi. Compró 2, los introdujo en el estanque y al día siguiente los encontró muertos al lado del estanque.

Por qué ? Cómo ? Esas preguntas le llevaron a querer saber más. A aprender. Participó en varios cursillos impartidos por la prestigiosa Asociación de Koi de Holanda. Aprendió sobre la historia de los koi, familias, variedades, calidad del agua, enfermedades típicas de los koi etc. y se convirtió poco a poco en un especialista.

En el nuevo milenio dio un paso enorme al vender su negocio y decidir venir a vivir a España (Málaga), donde desde hace muchísimos años pasaba sus vacaciones.

En 2004 Thierry Peeters creó Koi Hacienda, establecimiento que abrió por primera vez sus puertas al público en 2006.